RIO GRANDE.- Una sangrienta pelea desembocó en la internación y posterior intervención quirúrgica de un hombre de unos 55 años, que ayer a las 18:00 fue atacado aparentemente con una botella en el rostro, en la esquina de 9 de Julio y Moyano.

Todo sucedió cuando el infortunado habría sido atacado por algunas personas que lo golpearon con una botella de vidrio en la zona del rostro.

Allí los vecinos llamaron a la ambulancia del hospital que lo rescató y lo condujo prácticamente desfigurado hacia la guardia, donde el llegar, el mencionado tenía la nariz completamente cortada, al punto tal que le llegaba hasta la altura del mentón, salvando sus ojos de milagro.

Todo el rostro estaba sin la piel y el dolor que esto le provocaba al hombre herido hizo que sus gritos alertaran a varios vecinos del sector, que lo asistieron en la vía pública.

Finalmente el rostro del mencionado tuvo que ser limpiado y suturado en el quirófano, para luego quedar internado en una sala de cirugía donde se recupera favorablemente.

También en la madrugada de ayer, en la esquina de Fagnano y Almafuerte, siete patoteros salían del local bailable Tekila, cuando atacaron de manera muy violenta a otros dos jóvenes.

Los mencionados fueron golpeados hasta el cansancio y no los mataron de casualidad, luego de que ambos quedaran desmayados en la vía pública y los salvajes continuaban pateándolos en el piso, en la cabeza y el resto del cuerpo.

Esta salvaje agresión sólo se detuvo cuando algunos taxistas que esperaban la salida de la gente del local bailable comenzaran a tocar bocina y llamaran a la Policía, pero lamentablemente todos escaparon sin poder ser detenidos.

En tanto llegó la ambulancia y se encontró con estos dos jóvenes tirados, inconscientes y con los rostros desfigurados a golpes de puño y patadas.

Ambos fueron conducidos al hospital donde quedaron internados bajo un estricto control médico.

A pesar del fuerte control policial existente en la ciudad, se registraron algo más de diez detenciones de personas por encontrarse en estado de ebriedad a lo largo de la madrugada.

También hubo que demorar a tres menores que se encontraban en la esquina de 9 de Julio y Rosales, provocando a la gente que deambulaba a esa hora por las calles de ciudad, logrando secuestrarle a uno de ellos, de sólo 14 años de edad, una especie de «garrote» fabricado con unos 60 centímetros de cable de teléfono, elemento que tenía escondido entre sus ropas.

También hubo novedades en torno al secuestro de vehículos en los controles nocturnos, donde un total de diez unidades fueron trasladadas al Corralón Municipal por encontrarse sus conductores faltos de algunos papeles o por estado de ebriedad.

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