José Dirceu, hasta hace poco el hombre políticamente más poderoso de Brasil después del presidente Luiz Inacio “Lula” da Silva, quedó condenado la madrugada de hoy a un ostracismo de casi una década durante la cual le estará prohibido concurrir a cualquier cargo público electivo.

Dirceu rodó al destierro político condenado por sus colegas del Congreso, que decidieron que había violado las normas de decoro que deben marcar la vida de los legisladores por haber sido acusado de armar un esquema de pago de sobornos en la Cámara de Diputados.

La acusación abrió uno de los períodos más sombríos del parlamento brasileño y puso todo el gobierno contra las cuerdas desde que fue formulada en junio por primera vez, por un diputado ahora expulsado de la Cámara de Diputados, quien dijo que Dirceu diseñó un esquema de compra de votos de algunos colegas para asegurarse de que serían leales al gobierno.

La destitución de Dirceu de su curul, última etapa de un juicio político del congreso, fue aprobada por 293 votos a favor contra 192 votos de los diputados asistentes a una maratónica sesión que comenzó la noche del miércoles.

La Cámara tiene 513 miembros en total, pero algunos o no asistieron a la votación o decidieron no votar, como el presidente de la Cámara, Aldo Rebelo, excusándose de ejercer su derecho alegando la imparcialidad que debe tener la dirección legislativa.

La votación fue secreta. Las boletas eran escrutadas una a una por la presidencia, anunciando el voto a favor o en contra.

Dirceu no esperó el resultado de la votación en la Cámara, sino que abandonó el recinto antes de comenzar el escrutino y sin formular declaraciones.

La destitución, según normas del Congreso, lleva aparejado además el máximo castigo político de Brasil: una prohibición de postularse a cargos de elección por dos mandatos legislativos, es decir ocho años contados a partir del 2007, cuando hubiera terminado su actual gestión en el congreso.

Así, Dirceu no podrá postularse hasta 2016, el año siguiente a la culminación del castigo impuesto por el congreso.

Pero Dirceu, un abogado de 59 años, ya ha dicho que nada le impide seguir en la militancia del Partido de los Trabajadores (PT), de Lula, que ayudó a fundar en 1980 y llevar hasta la presidencia en las elecciones de 2002.

El ex ministro fue acusado en junio por un político de ser el supuesto arquitecto de un esquema de pago de sobornos mensuales de unos 13 mil dólares en 2003 y 2004 por parte del PT a legisladores aliados para garantizar que votaran a favor de proyectos del gobierno.

El escándalo provocó el 16 de junio la renuncia de Dirceu como ministro jefe de gabinete de Lula.

El ex ministro regresó entonces a su curul legislativa, pero la oposición entonces pidió en agosto abrirle un juicio político por “quebrar el decoro parlamentar” o una conducta moral impropia de un legislador.

El ahora ex diputado dijo que su proceso fue un “fusilamiento político” y que no hay pruebas en su contra.

Por semanas Dirceu intentó retrasar la votación del Congreso echando mano de apelaciones y recursos judiciales, hasta que ayer por la tarde Supremo Tribunal Federal emitió un fallo ordenando sólo retirar parte de los testimonios del expediente, que los abogados de la defensa alegaban violaban el derecho a la defensa del ex ministro, y dio luz verde a la sesión en la Cámara.

De mediana estatura, cabellos grises, y figura de ejecutivo privado, siempre de traje y corbata, Dirceu tiene una carrera de película: desde los años 60 cuando fue dirigente estudiantil, su paso por la prisión en 1968 durante la dictadura militar, hasta su posterior liberación y salida al exilio un año después rumbo a Cuba, donde recibió entrenamiento de lucha de guerrillas y se sometió a una cirugía plástica en la nariz y los ojos para cambiar su apariencia.

Regresó al país en 1975, pero vivió clandestinamente más de dos años hasta que en diciembre de 1979 fue beneficiado por una ley de amnistía general. Un año después junto a Lula estuvo entre el centenar de dirigentes que fundó el Partido de los Trabajadores.

Lula, quien en varias ocasiones calificó a Dirceu como “el capitán del equipo” de gobierno, tuvo a Dirceu como integrante del comando de sus campañas electorales a la presidencia en 1989, 1994 y 1998. Fue el coordinador general de la campaña del 2002 que llevó a Lula a la presidencia.

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