Según la madre de un joven que falleció el pasado viernes, los dos implicados en el supuesto robo de las córneas de su hijo colocaron un par de ojos de cerdo en el cadáver para engañarlos.

El supuesto cambio de órganos se realizó en la mañana del pasado viernes en el cuerpo de un muchacho de 17 años, que llegó a la morgue de la Policía en Quito.

El joven fue enterrado el domingo. El velorio se realizó en su casa, ubicada en el sur de Quito.

Jeaneth Tubón, madre del muchacho fallecido, contó que cuando se aprestaban a sacar el cadáver del anfiteatro levantó los párpados de su hijo y se dio cuenta de que tenía unos ojos anormales. “Entonces, le pregunté al que cuida ¿qué pasó? Y se puso nervioso”.

Los familiares del joven denunciaron lo ocurrido en la Policía Judicial de Quito, que envió a varios agentes hasta la morgue.

Después de recibir la denuncia, detuvieron al sargento Jorge Saraguro, encargado de las disecciones y a la enfermera Elizabeth Montenegro, coordinadora nacional del Banco Nacional de Ojos del Club de Leones.

De acuerdo con la información proporcionada por directivos del Club de Leones, Montenegro era especialista en realizar cirugías para extraer las córneas, aunque no es doctora titulada.

Además, según confirmó Gustavo Gutiérrez, director financiero del Banco de Ojos, ella era la persona autorizada para recorrer las morgues de la ciudad buscando diversos donantes.

Montenegro empezó a trabajar como enfermera en el Club de Leones desde hace dos años con la creación del Banco Nacional de Ojos. Y hace aproximadamente 10 meses fue ascendida a coordinadora nacional. En este lapso, esta organización ha conseguido la donación de 200 córneas.

Uno de los requisitos imprescindibles para proceder a realizar este tipo de cirugías en los muertos es la autorización por escrito de cualquier familiar.

Tubón aseguró que nunca autorizó la extracción de las córneas de su hijo. “Conmigo nadie habló de ese tema. A la doctora que le detuvieron no la conocía, sólo la vi cuando la llevaron los policías”.

Montenegro realizó la cirugía en la morgue de la Policía. Cuando los agentes de la Policía Judicial la detuvieron ella tenía guardadas las córneas en un frasco de vidrio, en su maletín, junto a varios instrumentos médicos.

En las declaraciones que rindió en la Policía Judicial, dijo que “se olvidó de pedir autorización a los familiares y que lo iba a hacer después de la cirugía”.

Después de realizar la operación, Montenegro, al parecer, cometió otro delito al reemplazar los órganos con los ojos de un cerdo. Según Gutiérrez, cuando el Club de Leones encuentra donantes se compromete a colocar prótesis en el cadáver, para reemplazar las córneas naturales. Por lo regular, estas prótesis son de masapan.

“Para el transplante de órganos y tejidos se debe cumplir estrictamente el procedimiento establecido en la Ley”, subrayó.

El sargento Saraguro fue detenido por una supuesta complicidad. Hasta ayer aún no se esclarecía por qué se dejó ingresar a la enfermera para que realice la cirugía, sin tener la autorización por escrito de los familiares del muerto. Ambos implicados permanecen en los calabozos de la PJ. Si los agentes de la Policía Judicial entregan hoy el informe de la investigación, de acuerdo con la responsabilidad que tengan, los detenidos serán trasladados a otra cárcel o puestos en libertad.

A pesar de que el tío de la victima, Iván Carrillo , denunció que los familiares están recibiendo amenazas telefónicas, aseguró que no se descuidarán del proceso de investigación.

“Queremos que todo esto se aclare. Nos interesa saber cuál era el destino de las córneas de mi sobrino”, señaló Carrillo.

Por su parte, el capitán Juan Zapata, vocero de la Policía, informó que posiblemente hoy esté listo el informe definitivo de la PJ. Mientras tanto, en el Ministerio Público se abrió una instrucción fiscal.

Zapata aseguró que de acuerdo con los resultados que arroje la investigación se procederá a sancionar al sargento. Y dependiendo del tipo de falta disciplinaria, si se comprueba su complicidad, podría recibir la baja.

Según la Ley que sanciona el tráfico de órganos y tejidos en el país, las personas involucradas en este ilícito pueden recibir sentencias que van de uno a tres años de prisión, sin posibilidad de fianza.

Para entregar las córneas donadas, el Club de Leones escoge a la persona beneficiada, de acuerdo al turno de la solicitud. El receptor del órgano debe cancelar 251 dólares y aparte otros 400 dólares por la cirugía.

Gutiérrez explicó que los 251 dólares son para cubrir los costos de los exámenes de sangre y el tratamiento previo que se le hace a la córnea. El órgano no tienen ningún valor porque se trata de un acto humanitario.

This is cache, read story here