Cirugía de Ojos. Cirugia láser ocular.
«TENGO CLARO QUE MANDA CARMEN»...
Primero fue Jaime Marichalar; luego, Iñaki Urdangarín; más tarde, Letizia Ortiz y hoy, José Campos. Son los consortes, esos seres anónimos que, de la noche a la mañana, emergen de la oscuridad de sus vidas para brillar en el firmamento español con la luz que reciben de quienes «sólo desean estar dos en recíproca permanencia de uno con el otro», que dijo alguien.
El secreto para triunfar en este curro de consorte es dar la talla sin ejercer de burro de otra noria, que diría Joaquín Sabina.José Campos, el último llegado a este mundo de los consortes, nada tiene que ver ni con el esnobismo y sofisticación de Marichalar ni con la ambición de Urdangarín. Aunque, como ellos, y si lo de la primogenitura en lo referente a los títulos se reforma, puede acabar siendo duque consorte de Franco y Grande de España.Pero lo suyo es la sencillez, la modestia, la naturalidad, la llaneza, la humildad, la franqueza y cierta inocencia. Demasiado para desenvolverse junto a una mujer a quien se le pueden aplicar los mismos calificativos pero, algunos, en sus antónimos.
No hay duda de que se trata de un matrimonio por amor en el que, cada uno, se ha enamorado del otro por las cualidades o defectos que él no tiene. Puede hasta funcionar.
La fiesta organizada en el hotel Puerta del Mar de Santander para celebrar la boda reunió en torno a los novios a casi un millar de amigos y paisanos. Aunque la fiesta se prolongó hasta las 8 de la mañana, hora en la que los novios se fueron a la cama, a la 1 de la tarde, como se había convenido, José Campos se encontraba en la cafetería del hotel, comiendo un gigantesco pincho de tortilla y bebiendo una Coca-Cola. Con la misma ropa de la fiesta, el buenazo de José se sometió al cuestionario de CRONICA.
PREGUNTA.- Usted se llama José Campos. ¿Se le conoce por algún apodo?
R.- Suelo estar en los 107 o 108 kilos.... Debía pesar un poco menos.
R.- Lo decía, hasta que me dijeron que era de mala educación.
P.-¿Qué piensa de la expresión compañero/ra sentimental?
P.- ¿Y de la expresión «mi marido» en las parejas homosexuales?
R.- Respeto todas las opciones sexuales al cien por cien.
P.- ¿Contrataría a un matón para dar un susto a alguien?
R.- Nunca lo he hecho y nunca lo haré. Aunque lo haya pensado.
P.- ¿Endurecería las penas contra el terrorismo y el narcotráfico?
R.- De política no entiendo mucho, pero creo que algo sí.
P.- ¿Es justo y cabal el régimen de gananciales en el matrimonio?
R.- Mucho más España. Me siento español y luego santanderino.
R.- Muy poco. Un día en el colegio me mandaron para casa porque se había muerto.
R.- No me acuerdo pero la gente sí recuerda que entonces se vivía mucho mejor. Es lo que oigo al taxista, a la gente de la calle .
R.- Antes no les conocía pero ahora que les conozco puedo valorarlos y saber cómo son.
P.- ¿La Monarquía le parece un sistema democrático y positivo?
R.- Sí. Me parece bien que tengamos reyes y príncipes.
R.- Cuando veo alguien en la calle que pide, siempre doy. Me gusta hacerlo personal y directamente.
P.- ¿Qué opina de las mujeres que mandan en el matrimonio?
R.- Por la poca experiencia que tengo, fenomenal. Es lo que siempre he visto en mi casa.
P.- ¿Cree que al casarse ha perdido parte de la libertad?
P.- ¿Qué le parece que un hombre de 41 años se case con una mujer de 55?
R.- La edad en la mujer nunca la he valorado. Siempre he salido con mujeres mayores que yo. Me dan seguridad.
P.- ¿Encuentra disculpas para el pecado de la carne?
R.- Es algo que va unido al sentimiento hacia otra persona y al respeto. No se le puede traicionar. Para mi lo importante es el respeto y para eso tienes que tener fidelidad.
R.- No va a cambiar mucho, pero está bien intentarlo.
R.- Es una palabra que empiezo a conocer y a practicar ahora más que antes. Yo he sido siempre muy desordenado y Carmen, por el contrario, es el orden personificado.
R.- No creo que haya llegado a leer ni tres. Me leo todos los periódicos, el Marca y algunos libros deportivos que no considero libros. Sólo recuerdo haber leído El viejo y el mar, que me impactó mucho, pero no me gusta leer .
P.- ¿Y pintores de su preferencia, aparte de su padre?
R.- Me encanta, como el que más, Dalí. También Picasso, Antonio López y mucho los pintores de mi tierra.
R.- Yo estoy como loco pero, por lo visto, no se puede.
R.- No le pregunto mucho. Pero alguna ley lo impide...
R.- Tenis y padel. Y me encanta correr por la playa.
R.- El búho. Fue el primer regalo que le hice a Carmen.
R.- Nunca me lo he planteado en mi vida. Y ahora, con Carmen, evidentemente, menos.
R.- Admiro a la gente que adopta un hijo. Me parece un sacrificio y un valor enorme, pero yo nunca adoptaría.
R.- Sobre todos ellos, la envidia. Creo que hay mucha envidia, sentimiento que yo no he tenido en mi vida.
P.- ¿Me podría enumerar cinco hombres importantes de España, o tres o dos?
P.- En la relación con la pareja, ¿qué es para usted más importante: la cabeza, el corazón o el sexo?
P.- Ha vivido siempre en medio de una oligarquía femenina, por lo que sabe vivir con mujeres y entre mujeres.
R.- Imagínese, mimado por mi madre, mis hermanas, mi abuela y una señora que lleva en casa más de 50 años. Mi abuela tiene 92 años, mi madre 63 y 70 la señora. Piense lo consentido que he vivido con tres madres.
P.- ¿Es consciente de a lo que tendrá que renunciar?
P.- ¿Está dispuesto a abandonar algún día su tierra?
R.- En absoluto. La gente lo hace con tanto cariño que, a veces, me hacen llorar.
P.- ¿Qué cambiará en su vida después de haberse casado con Carmen?
R.- No tiene por qué cambiar nada. Tengo asumido que lo que me está pasando es por el hecho de haberme casado con ella. Si mañana, por desgracia ya no lo estuviera, seguiría siendo una persona anónima y normal, como hasta ahora, y con la misma vida que siempre he llevado.
P.- ¿Qué concepto tiene de las exclusivas que tanto le gustan a Carmen?
R.- Es el mejor invento que hay en este mundo para que te dejen tranquilo. Si yo doy la exclusiva de mi casa, ya no tiene sentido que otros intenten fotografiarla.
P.- Por último, ¿el matrimonio tiene para usted fecha de caducidad?
R.- Pondré de mi parte para que nuestro matrimonio sea para toda la vida.
Vaya par de torres gemelas!». «¡Qué dos piezas de artillería de largo alcance!». «¡Los pilares de la Tierra!»... Los piropos se quedan todos cortos ante los fémures más largos. Alfredo Landa no habría podido ni balbucear un «Válgame Dios» ante los 123 centímetros de columna salomónica que Nina Pilskaya enrosca bajo la mesa durante la entrevista con CRONICA en un mesón de Grodno, la más occidental ciudad bielorrusa, junto a la frontera polaca.Nina es la sublimación del mito porque nació con los zancos incorporados.Su longitud pernil supera en ocho centímetros a la de Nadja Auermann, considerada en su día como la más patilarga con 114 centímetros por anca.
Cuando pisa fuerte por el empedrado que en 1941 pisotearon los nazis en su avance hacia Moscú, la anatomía de Nina Pilskaya se reacomoda y ondula en cada zancada. Las piernas se han hecho con el control de su cuerpo. «De pequeña me daba rabia ser la más alta. Cuando iba a la escuela en Kazajistán, mis compañeros se burlaban porque yo era el doble de alta que mi mejor amiga.Allí la estatura media de los kazajos es de 1,65», explica la modelo, que nació en Kostanai (al norte de Kazajistán) pero es de sangre rusa. La altura de Nina (1,93 metros) sólo la supera su hermano, un joven boxeador de dos metros.
Desde hace tres años Nina vive en Grodno, donde decidió estudiar empresariales después de pasar por la agencia de modelos de Viacheslav Zaitsev, la más prestigiosa de Moscú. Durante el casting de selección, Nina metió la pata: se cayó durante el desfile. Pese al desliz, la joven fue seleccionada.
En Kazajistán, desde donde Moscú siempre lanzó sus naves espaciales, Nina empezó a despuntar ya desde niña. A los 15 años entró en una escuela local de modelos. Un día su madre compró una revista donde Adriana Sklenarikova-Karembeu y otras modelos aparecían como las más zancudas. «Mamá, vamos a medir mis piernas», le dijo ella. «Y resultó que las mías eran más largas», reconoce.La prensa y la tele locales la convirtieron en heroína, y en 2000 la agencia moscovita Pari, experta en récords, la invitó a registrarse.
En mayo de 2001, Nina viajó de nuevo a Moscú, esta vez para trabajar en la agencia Zaitsev. «Antes de que me seleccionaran yo no dije que tenía el récord de las piernas más largas», confiesa con modestia. En aquellos días, cuando los canales moscovitas la enfocaban junto a populares presentadores (siempre más bajos que ella), los cámaras tenían que optar por guillotinarla para que entraran juntos en el encuadre.
Meses después de su despegue mediático, Nina dio un giro a su carrera y cambió la pasarela por los pasillos de la Universidad de Grodno. Pocas modelos habrían hecho lo mismo. Ahora sueña con montar una empresa, quizá de moda. Cuando tenía ocho años, quedó hipnotizada por el culebrón mexicano Simplemente María.«A la heroína le gustaba coser y se dedicaba a la moda. De ahí nació mi afición a la costura», recuerda Nina.
Sarah Ferguson había sufrido tanto en su juventud por la obesidad y la falta de atractivo que decidió comprarse una segunda adolescencia a los 46 años para recuperar el tiempo y el gozo perdidos. Así, al menos, lo han visto los tabloides británicos que se tomaron el trabajo de comparar imágenes de la misma duquesa de York en dos momentos distintos, con tan sólo seis meses de diferencia.Aquellas evidencias, probablemente influenciadas por la mediación de programas informáticos de procesamiento de imágenes, parecen dar cuenta de uno de los casos más exitosos de rejuvenecimiento facial en los últimos años.
Los secretos del cómo y el por qué una de las mujeres más queridas de la realeza quiso dar marcha atrás al reloj -o el calendario- de su apariencia han sido ampliamente explicados esta semana, a través de historias que navegan en mares de publicidad sobre centros de cirugía estética, institutos de belleza y calzas mágicas destinadas a disimular excesos de adiposidad corporal.
En las entrañas de este carnaval hedonista, que hoy es furor en un Reino Unido, hasta hace pocos años indiferente a estas cuestiones, Fergie aparece como la abanderada de lo que muchos consideraban una causa perdida. No obstante, la madre de la princesa Beatriz -que se prepara para festejar sus 18 años con una pomposa fiesta- nunca ocultó sus deseos de lucir bien ante la vista de los demás, y esta ocasión tampoco fue una excepción. Si bien no hizo declaraciones públicas sobre los misteriosos pero ostensibles cambios operados en su cuerpo, sus allegados sí se encargaron de realizarlas, y todos los testimonios conducen a una misma explicación, que lleva nombre y apellido: Steven Victor.
Aunque su nombre suene más cercano al de un gerente general, Victor es un médico dermatólogo de origen estadounidense cuyo principal logro es, también, su mejor carta de presentación: se trata ni más ni menos del hombre que introdujo las inyecciones de bótox en Europa. Pero ahora, además, es el especialista que devolvió a Sarah a sus veintes. O, mejor aún a efectos publicitarios, a los veintes que nunca disfrutó, ya que a esa edad Fergie era flagelada por los comentarios de su entorno a causa de su sobrepeso de entonces. Las malas, ponzoñosas lenguas le habían hecho conocida como la Duquesa de los Puercos (Duchess of Pork, en inglés), hasta que decidió someterse a una estricta dieta y transformarse con el paso de los años en uno de los personajes más sexis de la familia real británica. Ese proceso de evolución hacia una figura más atractiva pareció encontrar el complemento ideal en las manos del doctor Steven Victor, quien con bótox logró esconder los surcos y las marcas que anunciaban la cercanía del medio siglo de vida.
Sin embargo, tal como sucedió en los casos de otras famosas que decidieron alterar sus fisonomías, como Geri Haliwell y Elizabeth Hurley, la opinión pública británica no parece haber tomado del todo bien la última y más comentada decisión de Sarah. «Parece un pato ahora», «el bótox le ha deformado» o «ya no se le ven sus ojos» son sólo algunas de las frases que más se han escuchado en la radio y televisión de un país que, después de todo y como en tantos otros aspectos menos banales, sigue ofreciendo resistencia cuando de hacer cambios se trata.
Llevar la S en el pecho tendría que ser el sueño de todo hombre, pues connota ser invencible, volador y más duro que el acero.Sin embargo, vestirse de Superman no es una ganga. Algunos incluso creen que existe una maldición tintada de tragedia. Las dos más conocidas son las acaecidas a Christopher Reeve y George Reeves (protagonista de la primera versión en 1951). El primero quedó tetrapléjico tras un accidente ecuestre y murió de complicaciones coronarias hace dos años. El segundo se suicidó de un disparo en la cabeza, dicen, aunque durante décadas ha cundido la sospecha de que hubo foul play (juego sucio).
Al legendario Richard Prior se le diagnosticó esclerosis múltiple tres años después de encarnar al villano en Superman III y murió el año pasado. A Marlon Brando -padre carnal de Superman- se le suicidó una hija y su hijo fue condenado por asesinato. En cuanto a Lois Lane, encarnada por la actriz canadiense Margot Kidder en las tres entregas dirigidas por Richard Donner, encadenó desgracias desde que se puso en la piel de la periodista: en 1988 le diagnostican un transtorno bipolar maniaco depresivo; en 1990 sufre un accidente que la postra en silla de ruedas dos años; en 1994 la internan en un psiquiátrico. Brando Routh, el último en lucir el disfraz del superhéroe, -la película se estrenó en España el pasado miércoles- ha negado ser supersticioso. Pero puede que empiece a notar la presión del traje. Esta pasada semana se quejó del trato recibido por su compañera de reparto Kate Bosworth. Le habían aplicado maquillaje demasiado pálido. ¿Una premonición?
Tita Thyssen no ha podido estar presente en el parto de sus niñas.El alumbramiento estaba previsto para principios de esta semana pero la madre biológica dio a luz 10 días antes de la fecha prevista y Tita no ha llegado a verlas nacer.
Tal y como adelantó en exclusiva CRONICA (domingo, 9 de julio) las mellizas nacieron de un vientre ajeno en Los Angeles. Eso sí, en cuanto vinieron al mundo María del Carmen y Guadalupe Sabina (por la virgen y en honor de su abuela), a Carmen Cervera le enviaron unas fotos de las bebés. Son morenas de pelo (no de piel) y han nacido sin ninguna complicación el pasado sábado.
El lunes -«nerviosa y emocionada»- Tita ponía rumbo a la ciudad californiana, a bordo de un avión privado. Le acompañaban una de las dos enfermeras-niñera contratadas, un guardaespaldas, uno de sus abogados, su asistente de confianza y un amigo. Allí esperaba el abogado americano que lleva parte de las gestiones legales de la baronesa.
El embarazo ha sido largo. Casi tres años de gestiones y muchos escollos legales que salvar, pese que en EEUU no es delito contratar madres de alquiler. Tampoco es el primer caso de adopción al que se enfrenta la baronesa. Su hijo Borja fue adoptado por el barón, aunque entre aquella situación y la de ahora con las mellizas media un abismo. Tita tiene 63 años, una edad difícil para adoptar en España y más para quedarse embarazada aunque fuera con el esperma congelado del barón. No es el caso. Carmen ha encargado a sus hijas en el país cuya legislación permite adoptar por encargo.Ella se siente sola y la idea de volver a ser madre le rondaba por la cabeza desde hacía unos tres años.
A finales de este mes todos regresarán a Madrid en avión privado y es previsible que enseguida pongan rumbo a otros lugares. «Más Mañanas», la casa infranqueable con playa propia de Sant Feliu de Guixols, podría ser el destino escogido, hasta que la regularización de las niñas haya concluido.
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