Cirugía de Ojos. Cirugia láser ocular.
Geovanny Bermeo lucha fuera de la pista con un rival agresivo...
Sus ojos se humedecen al recordar que una artritis reumatoide lo dejó fuera de las pistas en el 2002. Ese fue el origen de una enfermedad que terminó con la inmovilidad de su cuerpo. Geovanny Bermeo, desde hace cuatro meses, camina con el apoyo de dos muletas de madera.
Con siete medallas de oro en su pecho, obtenidas en los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales entre 1991 y 1999, lamenta la rigidez de sus caderas. Su madre, Dolores Bermeo, de 54 años, es la única compañía en estos momentos difíciles de su vida, incluso le ayuda a ducharse.
Tiene dos hermanos que residen en Quito: Marcelo y René, de 28 y 25 años. Ellos son de escasos recursos y por ello su ayuda es mínima. “Son casados y no tienen posibilidades. He dejado en alto el nombre del país y pido alguna recompensa”, dice en tono enérgico este atleta de 33 años.
Pese a encontrarse inactivo deportivamente, la empresa Cristal lo auspicia con un mensual de 115 dólares. Ese dinero sirve para comprar medicamentos y ayudar a solventar los gastos del hogar. Además Sergio Guevara, médico de la clínica Santa Inés, lo atiende gratuitamente en las consultas.
El galeno reconoce que el marchista cuencano tiene una artritis reumatoide agresiva. “Una enfermedad que causa invalidez, afecta a todas las articulaciones del cuerpo, provocando dolor e hinchazón”. Él sufre de inmovilidad en una de las caderas y eso le incapacita caminar. Necesita una prótesis en su cadera afectada para andar con normalidad.
Bermeo, vistiendo un calentador negro con vivos blancos y con una camiseta amarilla, cuenta que las siete preseas doradas las obtuvo en Estados Unidos.
En 1991 sumó dos oros en Miniápolis, en 400 y 800 metros marcha. En 1995 obtuvo cuatro oros en Connecticut, en 400 y 800 metros marcha, 1 500 metros y en postas 4 x 4. El último título lo ganó en Carolina del Norte, en una prueba de 21 kilómetros.
Con cierto resentimiento recuerda que luego de los triunfos recibió felicitaciones de los dirigentes de la Federación Deportiva de Azuay, de la Fundación de Olimpiadas Especiales, entre otros. Pero, ahora, nadie le visita o le llama para saber cómo esta.
Sin amilanarse, pide apoyo económico a los dirigentes deportivos y al alcalde de Cuenca, Marcelo Cabrera. Su madre, quien también sufrió la inmovilidad de su cadera, reitera en el llamado para que no abandonen a su hijo.
Ella, en la actualidad, está recuperada de sus dolencias luego de una operación que le practicaron unos galenos canadienses. Ellos vuelven a Cuenca en noviembre próximo y confían en que ese mes el andarín especial pueda ser operado.
“Los médicos no cobran la cirugía, pero sí en la clínica”.
Con sus manos temblorosas confiesa su tristeza por no poder representar al país. “Lloré al ver competir a Jefferson Pérez en el Mundial de España y a la Selección de fútbol en Alemania”.
Geovanny, con sentimientos encontrados, rememora que se inició en la marcha a los 14 años, con la dirección de Luis Chocho. Luego con Pablo Flores y cuando se alistaba para las Olimpiadas Especiales en Irlanda se enteró que sufría artritis reumatoide.
Giovanny Bermeo nació en Cuenca el 9 de mayo de 1973. Pese a un retardo metal leve, estudió en la escuela Remigio Tamariz y se graduó en el colegio Francisco Tamariz, en Ciencias Sociales.
El atleta tiene una foto tomada junto al ex presidente de la República Fabián Alarcón, cuando le entregó una condecoración. Ese acto se realizó en 1997, en Cuenca.
Entre sus álbumes hay fotos con varios artistas, entre ellos Pamela Cortez, Alejandro Fernández, Juan Fernando Velazco, Kiruba. Tiene amigos en la farándula.
Su sueño es volver a competir, aunque sea en un certamen local. Tiene cursos de locución y espera trabajar en alguna radio emisora. También estudió inglés básico.
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