A raíz de asesinato de niña nipona se teme deportación masiva de compatriotas por parte de autoridades niponas: advierte doctora, Ana Oshiro, presidenta de la ONG. “Magda Portal”.

El cruel asesinato de la niña japonesa, Airi Kinoshita a manos del peruano, Juan Manuel Torres Yaque podría desatar la persecución y consiguiente deportación de nuestros connacionales asentados en el Japón debido que las leyes y la sociedad japonesa defienden tenazmente la vida humana de sus súbditos y , en especial, la de los niños y jóvenes a quienes consideran el futuro de esta pujante nación.

Es por ello, que no verían con buenos ojos la presencia de peruanos a quienes relacionan con el despiadado asesino de la menor, involucrado, supuestamente, en el crimen de la otra pequeña Yuki Yoshida de tan sólo siete años.

Según refirió la doctora Ana Oshiro, directora de la ONG “Magda Portal”, quien, alarmada, comentó haber recibido cientos de correos electrónicos de parientes y compatriotas afincados en el país del Sol Naciente, quienes les aseguran el agudizamiento discriminatorio contra los peruanos a muchos de los cuales se les negó el acceso a restaurantes y otros lugares públicos.

Casos como el de Torres Yaque no son comunes en Japón, puesto que se trataría de un pedófilo con antecedentes penales en el Perú por cargos de violación ocurridos en La Libertad, donde radicó.

La ciudadanía nipona incluso, dudan de los rasgos físicos de los peruanos , pués conocen que muchos se sometieron a cirugía estética para lograr rasgos orientales, además tienen latente la escandalosa manipulación de kosekis y la fácil adquisición de un “kabuki”,una identidad falsa japonesa.

Oshiro, recordó que, luego de la toma de la residencia japonesa por el MRTA, los peruanos en el Japón sufrieron restricciones laborales así como drásticas inspecciones de parte de las autoridades en los centros de trabajo para evaluar la situación de legalidad de éstos, a pesar de la buena reputación de nuestros compatriotas como mano de obra responsables, puntuales y eficientes.

Según Oshiro, quien en su condición de nikkei vivió más de ocho años trabajando en Japón y fue testigo de maltratos y discriminación por parte de los nipones a latinos especialmente a peruanos. sostuvo que los japoneses se preguntan cómo es posible que el asesino lograra engañar a nuestras autoridades con documentación falsa para viajar a Japón. Recordemos que su nombre es Juan Carlos Torres Yaque y no Pizarro Yaqui como aparecía en la documentación falsa que tramitó en Azángaro.

Ana Oshiro exigió a las autoridades peruanas afincadas en este país que adopten las medidas concernientes para hacer entender a los japoneses que el hecho cometido por Torres Yaque, si bien cierto es lamentable y repudiable, es aislado y no manifiesta el comportamiento general de los peruanos, quienes se ven obligados a abandonar su país de origen en busca de un futuro mejor para sus familias.

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