Cirugía de Ojos. Cirugia láser ocular.
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En Argentina presentaron el libro "Marcados por el Destino" que posee una particularidad: recopila apellidos aparecidos en diarios, guías telefónicas y páginas web que remiten a la ocupación de su portador. Walter Duer, autor de la obra, advierte en su prólogo que muchas veces, "cuando en una serie televisiva aparece un veterinario llamado Doctor Perro, uno se enfurece hasta la rabia". Por tal motivo, comenzó a buscar por todos lados a los "Marcados por el Destino", pero en la vida real. Ejemplos de éstos son: una gerente de comunicaciones llamada María José Buzón, el periodista especializado en temas rurales Juan José Vaca, el arquitecto Leonardo Muro, el directivo bancario Daniel Cash, el experto en cirugía infantil Dr. Pequeño y el futbolista ciego Silvio Velo. Todos con algún documento certificando su nombre. Además, incluye el testimonio de varios "predestinados", como las nutricionistas Adriana Caldo y María Pappa, y el reparador de carruajes Andrés Carro. En síntesis, este libro dedica sus páginas a aquellos que llevan con orgullo su nombre y que, como dice Duer, afirman "si tengo ese apellido, por algo será".
Reuters retiró de su base de datos las 920 fotografías de un colaborador libanés después de que una revisión urgente de su trabajo mostrara que había modificado dos imágenes del conflicto entre Israel y las milicias de Hizbollah.
Los retos de la revolución digital en fotografía están llevando a los fabricantes de cámaras y software a tomar decisiones que no siempre coinciden con los intereses de los usuarios. Tal vez el caso más grave sea el de los problemas que rodean el formato de imagen RAW, cuya falta de estandarización puede imposibilitar en el futuro el uso de millones de fotografías digitales.
“RAW es un formato de archivo digital de imágenes que, a diferencia del formato más popular, JPG, no emplea métodos de compresión de datos con pérdidas de calidad. Por asociación con la fotografía analógica, también suele conocerse el formato RAW como negativo digital. El formato RAW se usa en aquellos casos en los que interesa archivar una fotografía tal como ha sido captada, sin ningún tipo de manipulación por parte de la cámara, para poder procesarla posteriormente en el ordenador mediante un programa de tratamiento de imágenes”. Más o menos así define la Wikipedia el formato de imágenes RAW, un gran desconocido para la mayoría de la gente y una gran preocupación para los fotógrafos.
El gran inconveniente de los formatos RAW es la falta de estandarización: cada fabricante tiene su propio formato cuyo código mantiene en secreto. Es como si todos los negativos de las cámaras tradicionales se guardaran en una caja fuerte cuya clave sólo conociera el fabricante del carrete. Esto no sólo produce incompatibilidades entre marcas, sino que abre la posibilidad de que el formato no se pueda usar en el futuro. Si dentro de un año Canon decide que la especulación inmobiliaria es más rentable que la fotografía digital y deja de fabricar cámaras, millones de fotografías digitales creadas con su software podrían quedar inutilizadas.
Esta situación ha propiciado un importante movimiento de presión en contra de los formatos RAW cerrados. Hemos hablado con dos de sus más conocidos representantes: Juergen Specht y Dave Coffin. El primero es fundador de OpenRAW.org, un sitio web dedicado a combatir los formatos RAW propietarios. Tras una miríada de empleos diferentes, Specht trabaja actualmente en Tokio como fotógrafo profesional. Por su parte Dave Coffin, un ingeniero de software estadounidense que vive cerca de Boston y habla en esperanto con su mujer, es experto en ingeniería inversa. Coffin, un viejo conocido en el mundo del software libre, es el creador de Dcraw, un asombroso programa informático que permite descodificar las fotos RAW en cualquier ordenador con cualquier sistema operativo y que se ha convertido en un estándar de facto. Prácticamente todas las utilidades hechas en Linux para procesar raws se basan en Dcraw, así como muchos programas en Windows y Mac.
Juergen Specht: El formato RAW es una de las mejores cosas de la fotografía digital. Contiene (casi) todos los datos sin procesar que el sensor de la cámara captó en el momento de la exposición, además de un memorando de toda la configuración utilizada en el disparo. En este sentido, prácticamente puede compararse con un carrete negativo sin revelar, que puede positivarse una y otra vez con software de conversión RAW.
Imagina que haces una foto y guardas el RAW durante cinco años, y pasado ese tiempo lo conviertes en un TIFF o un JPG con un ordenador y un software actuales (mucho mejores que los de cinco años antes). De este modo podrías conseguir una imagen de mucha mayor calidad que cuando hiciste la foto.
Las imágenes JPG de nuestras cámaras provienen de los datos RAW originales, pero procesados y convertidos con determinados algoritmos internos de la máquina y transformados a un formato con pérdidas, como es el JPG. Aunque la calidad de los JPG generados por las cámaras actuales es bastante buena, los ficheros RAW dan una enorme ventaja a la hora de cambiar configuraciones (como el balance de blancos) una vez hecha la foto, mientras que en los JPG esos cambios ya los ha hecho la cámara siguiendo criterios automáticos.
Resumiendo: si tenemos en cuenta la conversión de los datos nativos del sensor –que normalmente tienen doce bits– a los ocho bits del formato JPG (pérdida de un 33% de la información recogida) y la posterior compresión propia de dicho formato (más pérdida de información), la diferencia de calidad es muy notable. Además, los ficheros RAW siempre pueden ser convertidos a JPG (revelados) de tantas formas diferentes como quiera el fotógrafo.
Dave Coffin: JPG es un formato de visualización. Para ahorrar espacio de almacenamiento, elimina todos los detalles no perceptibles por el ojo humano. Si se comete algún error al convertir a JPG (demasiado oscuro, balance de color erróneo, etc.) es imposible corregirlo. Las fotos RAW, en cambio, conservan toda la información, por ejemplo, todo el rango de colores de tu cámara, no el de tu monitor (que es siempre mucho menor). Un RAW puede recoger más de catorce bits de profundidad de color, mientras que en JPG son sólo ocho. Y la compresión, si se produce, no da lugar a pérdidas, al menos en las sombras.
Tom Cruise huye de la policía e intenta refugiarse en la clandestinidad. Pero no puede pasar inadvertido. La búsqueda del fugitivo se ve facilitada porque en muchos parajes de la vía pública el ojo del protagonista es escaneado por dispositivos a distancia, develando su ubicación. La escena, que corresponde a la película Minority Report, parecería de ciencia ficción. Pero es realidad desde hace tiempo. Gobiernos y empresas utilizan dispositivos de seguridad biométricos que prometen la identificación exitosa del individuo.
La biometría es una herramienta poderosa. Se rige bajo métodos automatizados de reconocimiento, basados en características fisiológicas o de comportamiento. Las tecnologías aplicadas más comunes en este campo explotan el reconocimiento de voz, ojos, sistemas dactilares y faciales, geometría de manos, olor corporal, reconocimiento del ADN, la forma de la oreja y muchas otras. Hace tres años, la empresa norteamericana Biopasssword patentó un software de espíritu biométrico, que soluciona problemas de seguridad en Internet y sistemas de acceso a través de clave personal. Es una aplicación de seguridad basada en una tecnología de inteligencia artificial y autenticación multifactor que evita transacciones fraudulentas en Internet como el phishing, en especial en Home Banking y portales de empresas con transaccionales en línea.
Cada persona posee una forma única e irrepetible de conducta de tipeo, algo así como una huella digital del golpe al teclado. El soft identifica al usuario por cómo mecanografía su nombre de usuario y contraseña, y genera un template asignándole una identificación única, que se suma a la seguridad de la clave común. Existen dos maneras de captar la estela: la primera, le pide al usuario que marque por lo menos 10 veces su nombre y contraseña, para generar el template. La otra forma, actúa de manera silenciosa –sin que el usuario lo sepa- y establece un promedio de la forma en que se marcó la clave, generando la identificación. "Biopassword genera el template tornando inviolable la contraseña ya que si se adivina la misma se tendría que tipear de igual forma que el dueño de la cuenta. Tampoco hay necesidad de instalación de nuevo hardware como requieren otras soluciones biométricas existentes, y si bien como negocio es una novedad, como tecnología data desde la Segunda Guerra Mundial, explica Adrián Carnevale, gerente de desarrollo de nuevos negocios de DATCO. Esta compañía es la única distribuidora del Biopassword en la Argentina.
Pero... ¿uno siempre tipea de la misma forma? En un principio, el soft toma en cuenta que la forma de teclear de una persona varía con condiciones como el cansancio y de ahí también que en el proceso inicial la contraseña se repita varias veces, para que el sistema adopte un promedio bastante similar al que se puede encontrar en la vida real.
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