En la línea de pantallas que recuerdan las de la película "Matrix", un grupo de médicos y radiólogos observa con expresión concentrada árboles venosos de colores fluorescentes, porciones de esqueleto de impresionante realismo, corazones que giran ofreciendo nuevos ángulos ante el más imperceptible movimiento del cursor de la computadora...

Del otro lado del cristal que aísla el pequeño cuarto está la adquisición que ofrece estas imágenes y cautiva a los especialistas de la Fundación Favaloro: un nuevo tomógrafo computarizado capaz de obtener imágenes del interior de nuestro organismo con una precisión inaudita y en sólo segundos.

"Es fascinante", reconoce el doctor Enrique Gurfinkel, jefe de la Unidad Coronaria de la Fundación y director del proyecto que hizo posible la instalación de esta tecnología de última generación. El aparato, el primero en su tipo de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires (hay uno en Corrientes y otro en Rosario), permite visualizar el exterior y el interior de los distintos órganos, en imágenes tridimensionales y sin necesidad de maniobras invasivas de ningún tipo.

El tomógrafo axial multicorte de 64 pistas -cuya primera versión fue diseñada por sir Godfrey Hounsfield, que recibió el Premio Nobel de Medicina o Fisiología 1979 por su creación y falleció el 12 de agosto de 2004- es considerado una verdadera revolución en el campo de las imágenes médicas. Cuando Hounsfield lo anunció públicamente, en 1972, se dijo que el instrumento era "el mayor legado de los Beatles", porque la firma EMI pudo invertir en su desarrollo gracias a las inmensas ganancias que le dejó el grupo británico.

"Durante muchos años usamos la forma tradicional del equipo que todos conocemos -explica Gurfinkel-: dentro de ese círculo que se advierte en un extremo tenía originalmente dos detectores. Pero en los años 90 se les ocurrió agregarle más detectores y hoy tiene 64. Cada uno toma imágenes de «rebanadas» del cuerpo humano de 0,06 mm de espesor y todo gira a una velocidad de 200 milisegundos; es decir que toma entre mil y dos mil fotografías en menos de un segundo. Y en cuatro segundos uno tiene todo un órgano «en la mano»."

Según el especialista, el nuevo tomógrafo brindará posibilidades que hasta ahora parecían inimaginables, ya que obtiene la imagen tridimensional de los órganos en un abrir y cerrar de ojos y luego los médicos pueden observarla desde todos los ángulos haciéndola girar en la pantalla de la computadora, acercarla o alejarla y obtener todos sus parámetros espaciales.

"Se pueden ver tumores, su tipo, sus rasgos característicos; se puede «viajar» dentro de las arterias o del intestino sin operar ni introducir instrumentos; es decir, sin ningún tipo de agresión. Esta es la gran ventaja que ofrece el equipo -explica-. También se pueden obtener imágenes coronarias, neurológicas y óseas, determinar la densidad de los huesos para hacer un implante dentario o el lugar exacto para introducir una aguja en el caso de que sea necesario hacer una punción pulmonar... La máquina da el volumen, la posición, la ubicación, cuánto pesa un tumor... Obtiene datos que antes sólo podían averiguarse mediante una cirugía. Es prácticamente una cirugía virtual."

Según el cardiólogo, el equipo es tan pero tan preciso que uno de los riesgos que presenta es el sobrediagnóstico: "Lo discutí con [el cardiólogo español] Valentín Fuster, cuyo grupo tuvo gran participación en el desarrollo de esta tecnología", afirma Gurfinkel. Y bromea: "Es que todos tenemos alguna cosa rara... Mi opinión es que el análisis de la información deben hacerlo los cardiólogos clínicos, porque lo más importante no es la tecnología, sino la interpretación de los datos".

La formulación del diagnóstico se convertirá, así, ya no en una actividad exclusiva de los técnicos en imágenes, sino en un trabajo interdisciplinario en el que intervendrán radiólogos, cardiólogos, neurólogos y médicos clínicos, según el caso. "Podemos llegar a descubrir huesos supernumerarios, tejidos que uno no sabe si son benignos o malignos; es decir, uno puede ver ahora mucho más que antes, por lo que hay que ir con prudencia -advierte Gurfinkel-. Yo mismo, a partir de lo que veo en la unidad coronaria de emergencia, estoy advirtiendo que contamos con nueva información sobre el enfermo. Antes uno trataba el infarto, pero había arterias que ni siquiera podía ver con una angiografía invasiva o con cateterismo. Con este equipo puedo ver tanto el interior como el exterior de la arteria. Esto, en las patologías coronarias, y en otras especialidades ni hablar. Y -agrega el especialista con inocultable entusiasmo- todo esto se hace en entre cinco y siete segundos. Los pacientes tardan más en desvestirse y volver a cambiarse que en el estudio en sí mismo."

Una salvedad: si bien el nuevo equipo, que comenzará a utilizarse a pleno a partir de esta semana, tiene innumerables ventajas, no es aconsejable emplearlo para hacer tomografías de cuerpo entero o body scans .

Dice Gurfinkel: "Si bien se puede hacer, no es una tecnología apropiada para el body scan completo, porque uno expone a las personas a ciertas dosis de radiación. Sí es conveniente utilizarlo para detección de riesgo cardíaco en personas sanas o para explorar patologías bien precisas. Se pueden buscar nódulos, hacer punciones dirigidas a los tumores, extraer cuerpos extraños o realizar intervenciones que requieran una precisión absoluta".

Y concluye: "Este tipo de tecnología de punta vuelve a poner al país «en órbita»".

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