En esta entrega de la serie sobre cirugía plástica nos referimos a la ritidectomía —face lift—, procedimiento quirúrgico que mediante el estiramiento facial intenta rejuvenecer el rostro en su totalidad.

Se atribuye la primera ritidectomía a Eugen Holländer, cirujano y estudioso alemán que en 1901 operó a una aristócrata polaca. La paciente mostró al especialista un dibujo con sugerencias específicas; la piel del rostro debía quitarse desde la parte delantera de la oreja para que el surco nasolabial se pudiera tensar.

Aunque no quiso seguir las indicaciones de la mujer, Holländer procedió a retirar cantidades pequeñas de la piel en el perfil del cuero cabelludo y detrás de las orejas, lo que le permitió realizar cambios leves en la parte superior del rostro. El resultado: una señora más joven y feliz.

Pero no es sino después de la Primera Guerra Mundial que la ritidectomía toma auge, no para embellecer al paciente, sino para reconstruir a las víctimas de los enfrentamientos. Esto ayudó a los galenos a desarrollar técnicas y después de la Segunda Guerra Mundial se va perfeccionando la cirugía estética.

Los procedimientos reconstructivos y estéticos tienen una diferencia a veces imperceptible. Los segundos tienden a resolver una patología que afecta la función.

Uno de los 15 mejores cirujanos plásticos del mundo, el español Javier de Benito, habló sobre la ritidectomía, una de las especialidades que practica.

¿Qué tipos de ‘face lift' existen en la cirugía estética?

El face lift lo englobaría dentro de la cirugía del rejuvenecimiento del rostro, que la dividiríamos en tres zonas: cirugía del rejuvenecimiento del contorno orbitario; cirugía de la cara —entendiendo como tal la zona de los pómulos, de la mejilla, del surco nasogeniano, y de la definición de la línea mandibular— y finalmente de la zona del cuello, que sería parte media y lateral, y el mentón, desde el punto de vista de proyección y anchura.

Para la primera zona, es decir el contorno orbitario, lo que debemos hacer es recolocar las cejas, que descienden con el paso de los años, en su posición juvenil, levantando parte de ellas o su totalidad mediante el lifting frontal endoscópico. Utilizando un procedimiento miniinvasivo, es decir, con pequeñas incisiones dentro del cuero cabelludo del tamaño de un centímetro en vez de la incisión coronal que discurre a lo largo del cuero cabelludo de una oreja a otra, y empleando instrumentos de óptica, se ascienden las cejas, se resecan los músculos que producen las arrugas del entrecejo y las de la frente y se estira la parte lateral de los ojos para mejorar las llamadas patas de gallo.

Normalmente se combina con una cirugía de párpados. La duración de la operación es de una hora y media.

La cirugía de la cara se realiza de dos maneras. Si no precisa combinarla con la del cuello, a través de las incisiones del lifting endoscópico frontal y de una pequeña incisión en el párpado inferior, se libera la mejilla de todas sus fijaciones al hueso y mediante una tracción con un anclaje se asciende verticalmente la parte media del rostro, con las ventajas de proyectar el pómulo, suavizar el surco nasolabial y evitar cicatriz en las orejas.

Mantiene esta técnica vertical la expresión personal de cada uno en su rostro, pero con aspecto más joven. Si precisa definir la mandíbula y el cuello, entonces se realiza otra técnica que consiste en hacer una incisión detrás del trago y en el lóbulo de la oreja así como por detrás de la misma, despegando la piel y luego tensando las estructuras profundas, tal como el sistema muscular, causa principal del envejecimiento en el rostro, ya que al descolgarse arrastra la piel.

La cirugía del cuello se realiza mediante un despegamiento de la piel desde la zona de detrás de la oreja hasta la parte central, dando la vuelta, gracias a una pequeña incisión debajo del mentón que permite desgrasar, resecar el músculo platisma, seccionar fibras para marcar el ángulo del cuello y así obtener una buena definición del mismo, eliminar el descolgamiento en algunos pacientes de la glándula submaxilar y finalmente tensar el músculo desde la parte posterior para eliminar la flacidez de las bandas centrales.

Es fundamental valorar esta cirugía de forma tridimensional, es decir, en múltiples ocasiones los cuellos son cortos o anchos porque no tienen relieve óseo, carecen de mandíbula en la que quepan todas las estructuras blandas, por lo que es preciso darles más anchura y a veces más proyección, que conseguimos mediante la colocación de pequeños implantes mandibulares a través de la incisión debajo del mentón.

Hoy en día no sirve tratar el rejuvenecimiento del rostro sólo con tensar y quitar piel, sino que es imprescindible trabajar sobre las estructuras que forman la anatomía de la cabeza, de esta manera logramos que nuestro aspecto sea el mismo, sin cambiarlo pero mucho más joven. Para esto, suele ser útil observar fotos de la paciente en su juventud y así tendremos una idea de cómo era su estructura.

El doctor De Benito creció en una familia dedicada a la industria textil, sin ningún antecedente en medicina. A los 14 años de edad, durante unas vacaciones, un amigo cirujano de sus progenitores le permitía observar en el quirófano su gran entusiasmo sobre la materia. Al regresar a casa, el joven muy animado contaba a sus padres cada detalle de lo que había visto.

"Antes de terminar mis estudios de medicina, entré de ayudante a un grupo de cirujanos generales y fue al terminar mis estudios cuando un día vi una operación de nariz. Yo que dibujaba y realizaba esculturas con arcilla y que se me daba bastante bien, comprendí que lo que más se parecía era la cirugía estética, y así me metí de lleno en ella, combinándola con la cirugía reconstructiva de cabeza, trauma y oncología orofacial".

El fundador del Instituto Javier de Benito, en Barcelona, una de las más prestigiosas entidades en Europa, asegura que para ser un especialista eficiente hay que tener un buen sentido de la proporción, del volumen y de la belleza. Además, debe ser un médico humano, ya que detrás de cada paciente se oculta un mundo de anhelos o frustraciones que busca seguridad y confianza.

"Sin embargo, debemos ser también honestos informando al paciente de las posibilidades que tenemos de mejorar sus defectos, sea por los límites del propio paciente o por nuestra experiencia, ya que lo peor que puede ocurrir es que en vez de mejorar empeoremos el defecto".

Entonces, a nivel psicológico, ¿cree que los procedimientos estéticos traen felicidad al paciente?

En la mayoría de los casos, sí trae felicidad al paciente el mejoramiento de un defecto que le acompleja.

Ivo Pitanguy, pionero mundial de la cirugía estética, tiene una frase que dice: "El éxito de la cirugía estética no depende de lo que se haga ni de lo que salga, sino de cómo el paciente use el resultado".

Así pues, hay veces que cuando vez un resultado piensas que quizás se hubiese podido mejorar algo más y en cambio el paciente está loco de contento diciendo que es fantástico, que le ha cambiado la vida, etc. Sin embargo, otras veces ves una maravilla de resultado, pero el paciente esperaba otra cosa, no se acaba de "encontrar" su imagen y este paciente nunca estará satisfecho.

Es importante que la persona tenga una idea clara y real de su imagen, que no la distorsione, que no espere irrealidades, que no esté sólo pendiente de la opinión de los demás y que entienda muy bien qué se podrá conseguir, cómo y las complicaciones a que se expone según el procedimiento a que se vaya a someter.

Para más información, puede visitar en internet www.institutodebenito.com.

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