El doctor Luis Rubio, que encabezó un equipo de cirujanos que operó a Milagros Cerrón en junio, se veía orgulloso, mientras la vivaz niña de un año y siete meses, de ojos claros, jugaba para las cámaras.

Milagros nació con un raro defecto congénito conocido como sirenomelia o "síndrome de sirena". Su exitosa operación acaparó la atención del mundo.

Cariñosamente llamada como "la sirena" por los peruanos, Milagros apareció el martes vistiendo unos pantalones vaqueros, mientras jugaba entre docenas de pelotas plásticas de colores.

Rubio dijo que estaba complacido con el progreso que Milagros ha tenido, aunque advirtió que ella aún necesitaba de entre 10 a 15 años de terapia física y más operaciones antes de que pueda llevar una vida normal.

Ella ha intentado mantenerse en pie, dijo Rubio, pero no puede mantener la estabilidad debido a que no tiene las cúpulas articulares a las cuales asir los huesos de su cadera.

"Quiere pararse la niña a pesar de no tener una cúpula perfectamente organizada", afirmó.

La ausencia de las cúpulas articulares plantea uno de los retos más grandes para los doctores, que deberán determinar cuál podría ser la mejor edad para tratar de remediar el problema, añadió Rubio.

El indicó que la separación de sus extremidades inferiores ha permitido a los doctores mantener la armonía muscular y el volumen en sus piernas.

Inicialmente, después de la operación, Rubio había dicho que esperaba verla caminar en un lapso de dos años, pero el martes se mostró más cauto sobre sus previsiones.

"Yo sueño, el tiempo lo dirá, nosotros vamos hacer lo que humanamente podamos para concluir lo que la naturaleza no haya terminado", dijo al referirse a las articulaciones de sus caderas.

Milagros ha crecido considerablemente en seis meses, pero sigue siendo pequeña para su edad, expresó Rubio.

Ella mide 70 centímetros de alto y pesa 9,8 kilos, pero un infante normal de esa edad puede medir 85 centímetros y pesar 12 kilos, explicó.

El doctor dijo que uno de los aspectos más gratificantes de haber ayudado a Milagros es "el efecto multiplicador" que ha tenido la publicidad sobre la cirugía, al animar a otros padres a traer a niños con deformaciones congénitas al hospital para ser tratados.

"Han encontrado muchos de ellos la solución aquí, en nuestro hospital", dijo.

"Somos 600 médicos que estamos a disposición de ella", dijo, sonriendo a Milagros.

Los padres de Milagros provienen de un humilde pueblo en los Andes peruanos y el Hospital de la Solidaridad le dio trabajo a Ricardo, el padre de la menor, para que la familia pueda permanecer en Lima.

Ricardo, de 25 años, veía a Milagros coquetear a los periodistas que fueron a mirar su presentación.

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