Las gotas que dilatan la pupila presentan un problema que muchos optometristas no quieren enfrentar: su efecto dura desde horas hasta días.

Hay diversos ciclopléjicos, como el ciclopentolato y la tropicamida, pero todos producen cierta incomodidad. Sin embargo, este es un inconveniente menor, y se justifica ampliamente si los resultados permiten corregir un defecto de la vista que, de otra manera, pasaría inadvertido.

Uno de los efectos que tiene en los niños la hipermetropía no detectada es el estrabismo o bizquera. Esta desviación de un ojo, llamada estrabismo convergente, en la mayoría de los casos no requiere cirugía. Los anteojos adecuados deberían corregirla, ya que es un caso de bizquera llamada esotropía acomodativa. La causa es nuevamente una deficiencia de la vista que no ha sido detectada.

Cuando la visión de un ojo es mejor que la del otro, el niño acomoda el enfoque de ambos sobre la línea del ojo mejor, lo cual supone desviar más el ojo de menor visión. El efecto es una 'bizquera lateral' (*), resultado del esfuerzo por obtener la mejor visión posible con dos ojos de diferente capacidad. Si se detecta a tiempo esta deficiencia, los anteojos deben compensar la diferencia en la visión y restablecer el enfoque correcto, con un ángulo igual entre ambos ojos y el punto de enfoque.

El rendimiento escolar de Sofía ha cambiado con los anteojos. También es el caso de otros niños con este defecto de la vista que han tenido la suerte de recibir un examen adecuado. Los padres de Sofía se sentían culpables por haber permitido que la niña llegue a los 10 años, sin que se le detecte la hipermetropía que le ha causado tantas dificultades. Creo que la culpa no es de ellos, sino del sistema que ha desligado la optometría y venta de anteojos de la oftalmología. El anteojo es un remedio, por cierto muy eficaz, a una deficiencia física que debe ser diagnosticada y evaluada por un oculista calificado.

En el caso de los niños, el diagnóstico es siempre más difícil por varias razones. Los niños pueden tener defectos de la vista antes de aprender a leer. Para un niño, el ver como ve es lo normal, pues no tiene ninguna referencia de cómo ven los demás.

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