Nadie se acuerda cómo empezó pero un buen día las peluquerías se llenaron de hombres dispuestos a hacerse una manicuría y de ahí al consultorio del cirujano hubo menos de un paso: Botox, lipoaspiraciones y peelings faciales son las cirugías elegidas por los machos argentinos, mientras que la operación de lolas sigue siendo la "vedette" entre las argentinas.

Esto no quiere decir que sean los hombres los que pidan más turnos con el cirujano sino todo lo contrario. La mayoría tiene el primer contacto por intermedio de su mujer que es la que los convence de que se haga "un retoquecito". Lo que sí pasa es que están más coquetos.

Es que, con el paso del tiempo, el modelo de hombre se "aggiornó" y gracias a personajes como David Beckham, Brad Pitt o George Clooney, nuestros chicos comenzaron a darse cuenta de que vestirse mal no significa ser hombre, que usar perfume no es cosa de chicas y que a los 40 se puede tener menos arrugas que a los 20.

La Prensa habló con cirujanos plásticos y con dermatólogos que aseguraron que al hombre le cuesta aceptar que la belleza no es patrimonio femenino, que hombres y mujeres tienen motivaciones distintas a la hora de operarse y revelaron que las nuevas técnicas permiten aportar una frescura que antes no existía.

La mujer quiere que todas las mañanas el espejo le diga que es la más linda del mundo. "Lo primero que me dicen las mujeres es "estoy fea" o "me veo vieja", en cambio el hombre te dice "me veo triste, cansado". La mujer se mueve por la belleza", asegura el cirujano plástico del Centro Arenales y miembro de la Sociedad de Cirugía Plástica Argentina, Raúl Banegas.

La cirugía de naríz fue la reina durante la década menemista, pero el 2000 nos encontró con que la fiesta de 15 años se reemplazaba por la operación de senos y con que las señoras cambiaron el te con masas por el botox party. Sí, como el botox una vez que se abre debe ser usado, en los Estados Unidos, "las chicas" se reúnen para abaratar costos y desarrugarse.

Pero volvamos a la Argentina. Banegas asegura que las operaciones que más se hacen en el país están destinadas a las lolas y al contorno corporal (lipoescultura y abdomenplastía).

-¿Qué eligen según la edad las mujeres argentinas?

Raúl Banegas: -A los 20 años la operación es de lolas, de 30 a 50 lipo más lolas. La lipo empieza a tener auge ahora porque son todas chicas que ya empezaron a tener hijos: y aparecen los rollitos en lugares donde antes no tenían, o empezó a sobrar piel del abdomen. Además las lolas se empiezan a caer un poco y te dicen: "ya que estamos me levanto y me pongo" y esto se llama pexia más implante mamario.

Y lo de las lolas es todo un tema. Es que según el implante que una se haya puesto corre el riesgo de tener que hacer a los 10 años una nueva visita al cirujano. Banegas aclaró que ahora se usan siliconas de gel cohesivo que impide pinchaduras y que el gel se escape.

Las nuevas técnicas logran esos efectos que en los 90 hubieran sido necesarios. El botox permite que la expresión no sea de constante sorpresa y que la gente se pueda reir sin temor a que le salten los puntos.

Pese a que el cirujano tuvo una paciente de 23 años que se puso una leve dosis de botox, la dermatóloga y miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología, Laura Szafirstein, asegura que en las mujeres la inyección de botox se da "entre los 38 y 65 porque tiene la ventaja de que es un método simple no invasivo, rápido, sin riesgos y la persona puede estar trabajando tras la inyección".

Mientras que en 2005, en los Estados Unidos, 300.000 hombres se aplicaron botox, en la Argentina "el hombre está bastantes cuerpos atrás que la mujer. En la mayoría de las intervenciones que están destinadas a un mejoramiento estético sin lugar a dudas la mujer es la que lleva la cabeza. En cambio, en Brasil están más abiertos, por ejemplo: un 25 o 35% se aplicó botox y acá tenemos el 2 el 4 por ciento", aseguró Banegas.

"El hombre, para tratamientos no quirúrgicos, viene más motivados por la esposa -confiesa- que ya es paciente mía, que se hizo algo y al marido le gusto y la mujer lo empuja y le dice: "Vení vos también, acompañame y de paso le preguntamos" y siempre terminan haciéndose alguna cosita".

-¿Cuál es la operación que más se hacen los hombres?

Raúl Banegas: -El hombre viene a consultarme por la blefaroplastia, que es la operación de párpados. Son personas que están en plena actividad, muchos de ellos son ejecutivos gerentes o empresarios y tienen el gesto cansado. Además de la lipoescultura por los famosos "rollitos" que nos salen a los hombres atrás.

La operación consiste en extraer la piel sobrante del parpado superior y las bolsas de grasa del inferior. Para Banegas, el hombre elige esta operación por que la expresión de los parpados y el contorno de los ojos "son estigmas de envejecimiento, de apariencia cansada, de agotado".

Es que, a diferencia de las mujeres, el hombre no se acerca a la cirugía para verse lindo. No, ellos quieren aparentar que están saludables y fuertes. "Lo que ocurre -explica Banegas- es que el hombre ve la cirugía estética para tener un mejor aspecto en cuanto a lo saludable, no a lo bello. El hombre quiere tener más salud visual".

Laura Szafirstein es dermatóloga y miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología, para ella la mayoría de los hombres "están muy informados acerca del uso del botox, los peelings, la caída de cabello y la eliminación de manchas seniles".

Según la dermatóloga la mayoría de los pacientes buscan "cuidar su salud dermatológica y estética a la par, consultan por sus lunares, manchas y eczemas".

"Los hombres -agrega- son muy criteriosos a la hora de consultar por estética, saben que los tratamientos tienen un alcance limitado y solo buscan mejorías. Son muy disciplinados con las consignas de tratamientos y a veces cuando están decididos se satisfacen mas que las mujeres con los resultados".

-¿Y según la edad qué es lo que van pidiendo?

Laura Szafirstein: Los pacientes de 20 en adelante consultan por los tratamientos de caída de cabello. A los 30 insisten con lo mismo y le agregan el tema de las manchas y después de los 40 preguntan por arrugas, sobre todo gestuales. Generalmente preguntan por las arrugas... lo expresan al final de la consulta, aunque quizá ése sea el objetivo primordial de la misma.

Y así, con timidez, el hombre avanza con el fin de que el viejo refrán "el hombre cuanto más oso, más hermoso", sea desterrado por completo de la faz de la tierra.

Uno puede pensar que la coquetería es propiedad de la Argentina pero en realidad Latinoamérica es vanidosa por excelencia. En un sondeo, que buscaba saber cuáles eran los temas de salud que más preocupaban a los latinos, la gordura (28 por ciento) y las arrugas (23 por ciento) llegaron al tope de las inquietudes.

Los datos surgen de una encuesta realizada en 17 países de América Latina a más de 10.000 personas (58,6% mujeres y 41,4% hombres), enviada por BurstonMarsteller a La Prensa. De la Argentina, fueron entrevistadas 735 personas, con una edad promedio de entre 31 y 45 años, y un nivel socioeconómico ABC.

Laura Alfie, directora médica de Clider, Clínica Dermatológica y Estética, coincidió con el el sondeo al afirmar que "es notable el aumento de las consultas por las arrugas de expresión y sobrepeso, notamos una profunda preocupación tanto en hombres como mujeres".

Y los hombres están más preocupados que las mujeres por las patas de gallo y las arrugas horizontales de la frente, así como también por los kilos de más en la zona abdominal.

Mientras países como Honduras (40,5%), Chile (40,1%) y Nicaragua (37,3%) presentan los mayores valores de preocupación con respecto al exceso de peso, la Argentina registra los valores más inferiores de la región dado que el sobrepeso preocupa al 22,9 de los sondeados.

Un 19,3% de los argentinos encuestados expresaron su molestia por las arrugas faciales, mientras que este tema preocupa a un 41,2 % de los chilenos y a un 39% de los hondureños. No obstante, más del 30% de los encuestados respondió que le interesaría mejorar su aspecto y un 20% dijo estar realmente preocupado por ellas confesando que le gustaría evaluar diferentes opciones de tratamiento.

Las argentinas consultadas se mostraron también preocupadas por las patas de gallo (49,5%), siguiendo por las de la frente (22,5%) y luego las del entrecejo (11.19%). Mientras que al 44% de los machos argentinos las patas de gallo lo aflíguen, siguiendo por un 26,7% que detesta las líneas de la frente y 12,4 % que le preocupa las arrugas del entrecejo.

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