Cuando Cuba organizó por última vez una cumbre del Movimiento de países No Alineados, la Guerra Fría aún dividía al mundo y el presidente Fidel Castro era todavía un dirigente de 53 años que servía de inspiración a movimientos armados en países pobres de todo el mundo.

Los rebeldes sandinistas inspirados por la revolución cubana habían triunfado en Nicaragua; el sha de Irán había sido derrocado poco antes; Estados Unidos todavía controlaba el Canal de Panamá y las guerras de liberación de las colonias contra sus potencias aún sacudían Africa.

Para los dirigentes que se reunieron en La Habana en agosto de 1979, Castro era un símbolo de su lucha por la autodeterminación y de la liberación del dominio estadounidense.

En esta ocasión, ni siquiera es seguro que Castro estará presente. El presidente cubano, de 80 años, convaleciente de una cirugía intestinal, expresó que esperaba reunirse con algunos dignatarios extranjeros, pero no se han programado apariciones en público.

Mientas los cubanos contemplan la vida sin el único gobernante que muchos de ellos han conocido, los países que asistirán esta semana para fijar la agenda del mundo en desarrollo también deberán aprender a luchar sin el barbudo líder rebelde.

En esta ocasión, en vez de fusiles y cohetes como armas en contra de sus opresores coloniales, están usando plumas, medicamentos y acuerdos de energía para combatir enemigos como las enfermedades, la pobreza y el analfabetismo.

"El pueblo cubano ha aceptado (la) enfermedad (de Castro) con mucha madurez. Ahora el resto del mundo y particularmente el mundo en desarrollo, necesita acostumbrarse a que Cuba sea gobernada por otro", señaló Wayne Smith, un ex diplomático estadounidense que trabajó en La Habana.

Smith predijo que Castro, quien en julio cedió temporalmente sus poderes a su hermano Raúl, de 75 años, mientras se recuperaba de su cirugía, podría presentarse en la Cumbre aunque fuera de manera simbólica.

"Creo que estará allí lo suficiente en espíritu, y hasta cierto grado en carne y hueso, lo suficiente como para tranquilizar a los líderes" que asistirán a la Cumbre, agregó Smith, quien representó a Estados Unidos como observador en la Cumbre de los No Alineados de 1979 y asiste a la de esta semana a La Habana por nostalgia.

Por su parte, el líder de la Asamblea Nacional Cubana, Ricardo Alarcón, destacó que la mayoría de los dignatarios extranjeros no han llegado aún, y no descartaba la presencia de Castro cuando lo hagan.

Alarcón señaló que el presidente cubano no está inactivo en su cama, pues tiene un teléfono a la mano y desde allí sigue dirigiendo al país.

Sin embargo, los funcionarios del gobierno cubano reconocen que si Castro se recupera lo suficiente para volver a la presidencia de Cuba, es improbable que reanude el ritmo de trabajo agotador que presuntamente le provocó la enfermedad, que aún no ha sido divulgada.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, un buen amigo de Castro, ya se ha presentado como estadista paladín del Tercer Mundo al utilizar la retórica antiimperialista de Castro, ha fortalecido al ejército y se ha acercado a otros países en desarrollo con programas sociales respaldados económicamente por su país, rico en petróleo.

Sin embargo, los tiempos han cambiado considerablemente desde aquellos días en los que Castro se estableció como el líder visible de los revolucionarios izquierdistas del mundo, al respaldar con soldados y armas a Africa y entrenar a guerrilleros izquierdistas en América Latina.

"Es necesario, urgente y posible otro mundo", pero no necesita librar una guerra para lograrlo, señaló el vicepresidente cubano Carlos Lage a los ministros extranjeros que ya se encontraban el miércoles en la Cumbre.

"Si usamos nuestra conciencia, si nos unimos, si nos disponemos a defender nuestros derechos con ideas y decisión, lo podemos lograr", agregó Lage.

Sin embargo, algunas cosas no han cambiado, pues la dominación estadounidense sigue siendo un tema favorito de la retórica tanto en la Cumbre de 1979 como en la actual, así como el bombardeo de Israel contra el Líbano, que enfureció a los líderes presentes.

Cuba dejó de fomentar las revoluciones hace más de una década, y un número creciente de países no alineados ahora son democracias jóvenes que asisten en esta ocasión a La Habana en busca de apoyo para acuerdos comerciales y la suscripción de inversiones conjuntas, la capacitación de médicos y maestros, así como la independencia energética.

Fue le mismo Castro quien diseñó muchos de esos programas sociales, encaminados a ganarse pacíficamente los corazones y mentes de las personas.

Uno de esos ejemplos es la campaña Operación Milagro, que ofrece cirugías gratuitas en los ojos para los pobres. El programa, que también está financiado por Venezuela, ha logrado restablecerle la vista a cientos de miles de personas en 28 países en América Latina y el Caribe y será ampliado en poco tiempo a Africa y Asia.

Asimismo, el programa cubano de alfabetización de adultos titulado "Sí, Yo Puedo" también es mostrado en esta semana como el tipo de programa social que las naciones en desarrollo pueden compartir para beneficio mutuo.

Sin embargo, los países no alineados aparentemente no discutirán los detalles de esos programas en esta semana.

Un documento que describía un ambicioso plan cubano de expansión mundial a sus programas de alfabetización, de salud y de energía fue guardado, informaron el miércoles los organizadores, debido a que la agenda de la cumbre simplemente estaba muy llena para abordarlo.

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