Pareció un poco incómodo el jueves al presidir la reunión del llamado Grupo de los 15 países en desarrollo, en forma paralela a la cumbre, pero se adaptó rápidamente con el estilo operativo que se le ha conocido durante mucho tiempo como ministro de Defensa.

El presidente panameño Martín Torrijos consideró que debía felicitarse a Raúl Castro por manejar exitosamente el encuentro entre más de 100 países.

Raúl, de 75 años, no había hecho muchas declaraciones públicas desde que Fidel le cedió temporalmente el poder para someterse a una cirugía por una hemorragia intestinal.

"El aparece en público cuando considera que es necesario y no más", dijo Pérez Roque el sábado a un grupo de periodistas.

Sin embargo, Raúl debió mostrarse más en público ante el compromiso de su hermano de presidir el movimiento que representa a dos tercios de las naciones del mundo por los próximos tres años.

Raúl, un militar que parece más cómodo cuando charla y bromea con sus oficiales, es conocido por su sentido del humor y sus bromas sobre él mismo. Reveló esas características esta semana, cuando los medios estatales cubanos lo mostraron riendo con otros jefes de estado.

"No soy muy joven, pero estoy muy bien conservado", bromeó el sábado, provocando risas, mientras el presidente paquistaní, general Pervez Musharraf, agradecía a los médicos cubanos que ayudaron a su país el año pasado, después de un terremoto.

Fidel Castro, quien ha debido permanecer en casa y en pijama, se ha reunido en privado con algunos visitantes extranjeros, incluido el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan y los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Argelia, Abdelaiziz Bouteflika.

Ha sido Raúl quien ha cobrado quizás la mayor prominencia en su vida esta semana. Su rostro, de anteojos y bigote, ha aparecido en las grandes pantallas emplazadas a ambos lados del estrado en el centro de convenciones de La Habana.

La presencia de Raúl difícilmente tiene el impacto que causa la de Fidel. Es más bajo y carece de la complexión robusta y de la barba que han caracterizado a su hermano.

Su retórica sobria no puede competir con la oratoria sobresaliente de Fidel. Sin embargo, es eficiente.

Esta semana, ese trabajo implicó posar para las fotografías oficiales con un grupo de conocidos antagonistas de Estados Unidos, incluido Chávez y los presidentes Evo Morales, de Bolivia; Robert Mugabe, de Zimbabue; Mahmoud Ahmadinejad, de Irán, y Alexander Lukashenko, de Bielorrusia.

Raúl se ha reunido también con los líderes de Sudáfrica, Mali, Vietnam, Argelia y Malasia, que confirieron a Cuba el liderazgo del NOAL por tres años.

En un reflejo del nuevo liderazgo colectivo que ha emergido desde que Fidel enfermó, Raúl encabezó a un grupo conformado además por Pérez Roque y por el vicepresidente Carlos Lage Dávila, en un encuentro con Annan, para discutir el papel de los no alineados en la ONU.

Otros líderes de la Revolución Cubana describieron el estilo de liderazgo de Raúl como "modesto y firme", con capacidades destacadas para tomar decisiones y un "control eficiente", de acuerdo con un homenaje recientemente republicado por medios estatales.

Raúl parece también gozar de toda la confianza de su hermano mayor.

Ha estado a un lado de Fidel desde el ataque rebelde que desencadenó la revolución, y ha sido su sucesor designado desde 1959.

Esta semana dio finalmente al mundo un vistazo de cómo sería Cuba bajo las órdenes de Raúl Castro.

"Agradezco el inmenso honor que nos hacen con su participación y les doy la más calurosa bienvenida en nombre de nuestro pueblo", dijo Raúl, con los ojos fijos en el papel donde estaba escrito su discurso, a los jefes de estado reunidos en la cumbre. "Todos hubiéramos querido que estas palabras inaugurales fueran pronunciadas por el presidente Fidel Castro, quien por las razones que conocemos no nos acompaña en esta sala".

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