Mérida, 6 Noviembre.- La esposa de Armando Manzanero, Sra. Olga Leticia Aradillas Lara, narra en extensa carta las vejaciones que sufría tanto del canta autor como de su hija, Marta Manzanero Estrada, denunciados penalmente ante el ministerio Público, según expediente 1541/35/2004, así como de las maniobras legaloides para disminuir una pensión fijada por el juez de 40 mil pesos a 15 mil pesos mensuales.

Para documentar el presunto influyentismo que pregona Manzanero en sus enfrentamientos verbales con la denunciante, la Sra. Aradillas asevera que el compositor usa los servicios del abogado Carlos estrada Avilés, asesor jurídico del Ejecutivo estatal.

“Durante el tiempo de la relación, mi nombrado marido Manzanero Canché me sometió a vejaciones, agresiones físicas, verbales e inclusive psicológicas; lo anterior por que se trata de una persona egoísta, egocéntrico y neurótico”, asegura.

Según dijo Manzanero sabe de su carácter agresivo que hasta buscaba el apoyo divino para cambiar de actitud.

“Eran tan seguidas sus agresiones y las veces que me corría, que me iba a casa de mi hijo a donde iba por mí convenciéndome para regresar con él, prometiéndome que iba a cambiar su conducta hacía mi, agregando otros elementos de convencimiento, tales como la ayuda divina, y me decía que ya había acudido a la “Villa” en la basílica de Guadalupe y que a la Virgen le había ofrecido no volverse a ofender, y portarse mejor conmigo, y que no tomaría sus acostumbradas copitas de tequila y vino por algún tiempo”.

Unidad de Atención Psicológica, Sexológica y Educativa para el Crecimiento Personal.

PRIMERO.- La suscrita es originaria de la ciudad de San Luis Potosí, S.L.P., lugar donde nací el día cinco de julio del año de mil novecientos cincuenta y cuatro y donde radiqué hasta el mes de septiembre del año de mil novecientos noventa y uno. A partir del mes de noviembre de ese mismo año, fije mi residencia en esta ciudad, dedicándome por completo a trabajar para sostener a mi familia conformada únicamente por la suscrita y mis dos hijos, fruto de mi primer matrimonio que se disolvió antes de cambiar mi lugar de residencia.

SEGUNDO.- En esta ciudad presté mis servicios como Directora de Agencia de la “Asociación Canadiense Latinoamericana de Becas” A. C. para posteriormente dedicarme a la venta de seguros y fianzas en la sociedad denominada “Cámara Leal y Asociados”. Es así que en el año de mil novecientos noventa y seis conocí al señor Armando Manzanero Canché debido a que realicé los trámites correspondientes para asegurar un inmueble de su propiedad. Posteriormente, dos años más tarde, nuevamente me encontré con el señor Manzanero Canché en casa de una amiga mutua, y a partir de ese momento, el citado señor constantemente me llamaba por teléfono o buscaba encontrarse conmigo insistiéndome para que aceptara salir a cenar con él. Pasados tres o cuatro meses aproximadamente iniciamos una relación sentimental.

Cabe señalar que el señor Manzanero tenía un trato cordial, caballeroso, gentil, atento, cariñoso, en fín, todos los atributos que podrían enamorar a cualquier mujer, ya que, además de todo, la imagen que siempre proyecta en sus presentaciones públicas y en sus conciertos es precisamente la de un hombre que le canta al amor y a la mujer, quien supuestamente es su fuente de inspiración, pues así lo manifiesta en las entrevistas que le hacen los medios de comunicación.

Ante todos y ante la suscrita en esa etapa relatada, era un encanto de persona, siendo imposible siquiera imaginar una mala palabra y mucho menos una mala conducta o una agresión de cualquier naturaleza en contra de la mujer en general y mucho menos de la suscrita, pues las mujeres precisamente son ser que el dice ser lo más hermoso del mundo. Sin embargo hoy sé que esas eran solo las apariencias que en este caso y en muchos otros ocultan la personalidad de hombres agresivos, dominantes y anuladores.

TERCERO.- Con fecha veintiuno de enero del año dos mil contrajimos matrimonio la suscrita y el señor Armando Manzanero Canché, por la vía civil, eligiendo el régimen de separación de bienes, acto que se realizó en la Comisaria de Chablekal, Municipio de Mérida, Yucatán. Cabe señalar que al casarnos, el señor Manzanero me pidió que dejara de trabajar porque decía que como esposa de un artista de talla internacional que es, yo tenía el deber y la obligación de atenderlo y de acompañarlo en todos sus compromisos y giras de trabajo; que estaríamos constantemente viajando y necesitaba que me ocupara de sus cosas personales.

CUARTO.- Desde poco antes de contraer matrimonio, la convivencia con mi esposo comenzó a ser difícil, ya que en ocasiones demostraba actitudes agresivas y prepotentes hacia la suscrita y hacia mis hijos, lo que inclusive ocasionó enfrentamientos entre mis hijos ( de un matrimonio anterior) y él. El señor Armando Manzanero Canché empezó a tener por costumbre gritarme por cualquier motivo, llegando incluso hasta a golpearme. Yo como mujer enamorada justificaba su comportamiento pensando que se debía a sus múltiples compromisos lo cual le ocasionaba estar siempre presionado e irritable, ya que pensaba que era difícil la vida de un artista pues cualquiera que sea su estado de ánimo debe comportarse públicamente de acuerdo a la conducta que la sociedad aprueba, tal y como es ser amable, atento y generoso, y eso debía representar un gran esfuerzo. Lo triste es que ya en la intimidad y lejos de ojos extraños y testigos, cada vez con más frecuencia su conducta se volvía grosera, majadera y prepotente.

QUINTO.- De manera sorprendente mi esposo me decía que sabía que cuando me maltrataba estaba obrando mal, pero que no lo podía evitar, pues el tiene la necesidad de demostrarse a sí mismo que tiene el control de la relación y que todo se debía a las malas experiencias que había tenido inclusive desde su niñez y que le ocasionaron traumas, y que luego al haberse casado anteriormente en cada uno de esos matrimonios aprendió alguna forma nueva de molestar y causar enojo, maltratando a sus parejas, llegando inclusive a decirme que él le canta al amor, pero que para él el amor no existe porque todo en la vida son intereses, y que a él la mujer nada más le sirve para el sexo.

Decía que con las mujeres que han sido sus parejas pierde el interés, por que siente que ya las tiene en su poder, no así con las demás mujeres, pues a ellas tenía aún que convencerlas para que creyeran en sus palabras. También me llegó a decir que las mujeres son para el uso del hombre, y que deben estar a su servicio, ya que para ello les da de comer.

SEXTO.- Durante el tiempo de la relación, mi nombrado marido Manzanero Canché me sometió a vejaciones, agresiones físicas, verbales e inclusive psicológicas; lo anterior por que se trata de una persona egoísta, egocéntrico y neurótico. Para dar algún ejemplo puedo citar lo siguiente: no me permitía salir sola a ninguna parte, a comprar alguna cosa, a visitar a alguna amiga ni a mis hijos y ni siquiera salir; en ocasiones después de discutir me sacaba de la casa sin importarle la hora, o que no tuviera a donde acudir viéndome obligada a pedir posada en casa de mis pocos familiares en ésta ciudad o de algunos amigos mutuos, lugar hasta donde acudía a los pocos días por mí, pidiéndome perdón y reiterándome que no me maltrataría más ni me haría ningún escándalo ni me volvería a ofender o agredir física o verbalmente y que regresara a la casa con él, lo que la suscrita hacía, para recibir de nueva cuenta el mismo maltrato, lo que padecí durante el tiempo que estuve unida a él.

En una ocasión, el señor Armando Manzanero Canché me insistió en que permitiera que me hiciera cirugía plástica para que me hicieran menos visibles las cicatrices de mis operaciones cesáreas por el nacimiento de mis hijos de un matrimonio anterior. Decía que cada vez que veía las cicatrices de mis cesáreas, se sentía muy mal, ya que solo pensaba en el momento que yo sostuve relaciones sexuales para embarazarme, diciendo textualmente que: esas cicatrices eran la prueba de los palos que él no se había echado conmigo, por lo anterior el día once de abril del año dos mil uno, me hicieron una operación estética en la cicatriz, pero no resultó ya que la doctora que me atendió me dejo una herida irregular que al cicatrizar dejo una huella bastante notoria y molesta, por ello al año siguiente, el dieciséis de julio del año dos mil dos, en la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas, en la clínica y hospital de especialidades, nos operaron, siendo que al señor Manzanero Canché le hicieron una cirugía menor y nada agresiva, de sus párpados inferiores de donde le extrajeron grasa acumulada, dejándolo en perfectas condiciones ya que inclusive ni siquiera le taparon las heridas; a la suscrita le hicieron una cirugía en el vientre para quitar el abultamiento que me habían dejado en la cirugía anterior.

Para ello nos habían instalado a ambos en la misma habitación, y continuamente entraban enfermeras a administrarme medicamentos y tomarme la temperatura, en una de esas atenciones entró al cuarto el Doctor Manuel Sanmiguel Ramos, que fue quien nos operó a ambos, y para revisar mi herida descubrió mi vientre, siendo que en esos momentos el señor Manzanero Canché se puso furioso y una vez que salió el Médico de la habitación, comenzó a insultarme y a reclamarme el por que no traía puesta ropa interior, siendo inútiles mis intentos por que entendiera que no podía tener ropa interior ya que inclusive me habían puesto una sonda, pero el señor Manzanero Canché se puso como loco, me insultó diciéndome que era una puta, que no sabía como permitía que le dirijiera siquiera la palabra a él, pues él se estaba rebajando al permitirme siquiera tutearlo pues el era todo un señor de fama mundial.

Es el caso que estando la suscrita acostada en la cama con las rodillas dobladas para no jalar la herida y el catéter por el que se me administraba suero y medicamentos, no podía salir de la habitación para evadir su furia y evitar que me causara algún mal estando recién operada, siendo que de inmediato empezó a jalarme de las piernas y de los brazos, sacándome la sonda y la venoclisis, y como pude me paré de la cama y traté de vestirme sin conseguirlo pues la ropa me la tiró al suelo provocándome un intenso dolor por la herida que tenía y como pude accioné el timbre, acudiendo las enfermeras enseguida, por lo que el señor Manzanero Canché se calmó por el momento pero se vistió y salió de la habitación y del mismo hospital, obligando al personal del hospital incluyendo al Médico que nos operó, a salir a buscarlo en los alrededores.

Encontraron al señor Armando Manzanero Canché ya como las seis de la mañana comiéndose unos tacos en un carrito de los que venden en las calles y lo regresaron a la clínica; sobra decir que en cuanto nos dejaron solos, se acercó y tomándome de los brazos me dijo de manera desesperada: ¿me vas a dejar?, ¿vas a poder vivir sin mí?, a lo que contesté que ya no podía seguir soportando tanto maltrato y humillación de su parte, que era un peligro tanto para mi salud física como emocional; al otro día cuando estuvimos instalados en la casa de una amiga quien nos dio posada de nueva cuenta me hizo otro escándalo, siendo que me preguntó si lo dejaría, a lo que le respondí que sí, por lo que enfurecido y mostrándose desesperado tiró de nuevo la ropa de mi maleta diciendo: si me dejas te mato, si te veo con otro hombre también te voy a matar, voy a escarbar un hueco en la tierra y voy a vaciar mezcla de cemento sobre tu cadáver para que nadie lo encuentre ni sepa más de ti, y después me voy a cenar tranquilamente sabiendo que ya no serás de nadie.

Eran tan seguidas sus agresiones y las veces que me corría, que me iba a casa de mi hijo a donde iba por mí convenciéndome para regresar con él, prometiéndome que iba a cambiar su conducta hacía mi, agregando otros elementos de convencimiento, tales como la ayuda divina, y me decía que ya había acudido a la “Villa” en la basílica de Guadalupe y que a la Virgen le había ofrecido no volverse a ofender, y portarse mejor conmigo, y que no tomaría sus acostumbradas copitas de tequila y vino por algún tiempo, si le concedía que yo regresara con él, otras veces le pedía ayuda a mi hijo Alexandro por cuyo conducto me ofrecía disculpas, y el señor Armando Manzanero Canché le decía a mi hijo que le ayudara a convencerme de que estaba mejor con él que sola y que regresara con él.

SEPTIMO.- El colmo de todo maltrato fue el veintiuno de agosto del año dos mil cuatro, tuvimos un grave problema derivado de una propiedad. El señor Manzanero Canché inició la construcción de una casa en un lote que estaba a mi nombre, el constructor era un Ingeniero hermano mío de nombre Manuel Báez Lara, pero cuando el señor Manzanero Canché se enfurecía iniciaba en mi contra una serie de insultos, abusos y ofensas, diciéndome que “cuando se termine la casa me vas a dejar, vas a meter a otros hombres allí, de seguro solo eso esperas para abandonarme”.

Le dije en varias ocasiones que se olvidara de la construcción de la casa, que no me interesaba, pero que me dejara en paz, que ya no me estuviera atormentando con tanta saña, que me estaba haciendo mucho daño y estaba matando el sentimiento de amor y cariño que tenía hacia él.

Pues bien, el citado veintiuno de agosto del año dos mil cuatro, empezó nuevamente la discusión en torno a la referida propiedad, siendo que el señor Manzanero Canché después de insultarme como lo había hecho tantas veces ya, me arrancó la ropa y comenzó a golpearme, por lo cual grité cuanto pude para pedir ayuda y de inmediato entraron a la recámara los señores Luis Alberto Ordóñez Várguez y su esposa Yolanda de Ordóñez quienes desde hacía mucho tiempo eran parte del servicio doméstico de la casa del señor Manzanero ubicada en el tablaje rústico dieciocho mil trescientos treinta y uno de Temozón, Norte, y quienes en ese momento me ayudaron a tranquilizar a mi esposo y a impedir que me siguiera agrediendo, sin embargo, furioso y completamente fuera de sí, el señor Manzanero me sacó de la casa dándoles instrucciones en ese momento a sus empleados de que por ningún motivo me permitieran poner un pie nuevamente en dicho predio.

Ese fue el último pleito que tuvimos pues no pude regresar nuevamente a la casa, además de que no me devolvió mis cosas de uso personal, mi ropa, zapatos, lo cual me denigra en mi persona pues tuve incluso que pedir ropa prestada para poder vestirme en esos días.

Todo lo antes relatado fue expuesto detalladamente en la averiguación previa identificada con el número 1541/35/2004 abierta con motivo de la denuncia y/o querella interpuesta por la suscrita en contra del señor Manzanero Canché y de su hija Martha Manzanero Arjona, ya que además de los golpes y agresiones de que fui objeto por parte del señor Manzanero Canché, su hija también me amenazó de que por ningún motivo regresara a la casa porque ahora era de su propiedad y por lo tanto, había dado instrucciones precisas para impedirme la entrada, lo cual me causó graves perjuicios en virtud de que en dicho domicilio habíamos constituido mi esposo y yo un área para la conservación y cuidado de especies de aves silvestres y ejemplares exóticos, registrado ante la Semarnap y la Profepa, y respecto de la cual fui designada como responsable legal de la Unidad de Manejo para la Conservación de Vida Silvestre, conocidas por sus siglas “UMA EL BAL CHE”, con clave SEMARNAT-UMA-IN-038-YUC/02, siendo que al impedírseme el acceso al predio en cuestión, también se me impedía dar la atención y cuidados que los animales bajo mi cuidado requieren.

En virtud de lo anterior, me vi en la necesidad de dar aviso al Delegado Federal en el Estado de Yucatán de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales y como consecuencia de dicho aviso, con fecha veintiséis de octubre del año dos mil cuatro, se llevó a cabo una inspección así como el traslado de los animales a otro lugar, quedando constancia fehaciente de que la nueva propietaria del inmueble, la señora Martha Manzanero Arjona me impedía el acceso al referido predio.

OCTAVO.- De manera sorpresiva, y en forma contraria a las costumbres y a los tiempos en los que la Procuraduría General de Justicia del Estado resuelve los asuntos derivados de las averiguaciones previas que atienden, rápidamente levantaron actuaciones y manipularon el expediente junto con los asesores jurídicos de mi esposo, que dicho sea de paso, se ostentan como personas muy influyentes pues son socios del Despacho del actual asesor jurídico del Ejecutivo, Abogado Jorge Carlos Estrada Avilés, con quien además tienen nexos familiares.

Pues bien, sin dar oportunidad a la aportación de nuevas pruebas por parte de la suscrita y sin mediar investigación alguna, se declaró el no ejercicio de la acción penal ordenándose archivar el asunto como concluido.

Cabe señalar las únicas personas que realmente presenciaron los hechos acontecidos el día veintiuno de agosto del año dos mil cuatro y que motivaron dicha denuncia, fueron las personas encargadas del servicio doméstico, señores Luis Alberto Ordóñez Várguez y María Yolanda Domínguez Pech, sin embargo, sin acudir ellos nunca a la Agencia del Ministerio Público, se les hizo firmar una falsa declaración mediante intimidación, en virtud de que dichos señores aún continúan laborando bajo las órdenes de la familia Manzanero y evidentemente por su condición económica tienen que cuidar su permanencia en su trabajo, mismo que por obvias razones perderían en caso de declarar realmente lo que ocurrió en la casa que compartíamos el señor Manzanero Canché y la suscrita la citada noche del veintiuno de agosto del año dos mil cuatro.

El señor Manzanero Canché, a través de sus abogados ha enviado mensajes a la suscrita diciéndome que él tiene muy buenas relaciones en el Estado de Yucatán, que soy una ilusa si creo que alguien va a proceder en su contra, pues es un héroe en la entidad, que no existe otra persona con su trayectoria, y que lo respetan mucho; y que por lo mismo será mejor que me vaya de la ciudad y comience mi vida en otra parte, porque si no lo hago de manera voluntaria él se va a encargar de sacarme.

NOVENO.- En virtud de que el señor Manzanero Canché, desde que me sacó de su casa me dejó de proporcionar dinero para mi manutención y mis gastos personales, toda vez que como he manifestado, desde que nos casamos dejé de realizar un trabajo remunerado, mediante memorial de fecha dos de diciembre del año dos mil cuatro, la suscrita promovió Diligencias de Jurisdicción Voluntaria a fin de que se decrete pensión alimenticia a mi favor y a cargo de mi esposo.

DECIMO.- Debido a que mi derecho para solicitar dicha medida se encuentra plenamente tutelado en el Código Civil del Estado en vigor, en el expediente número 2264/04 que cursa ante el Juzgado Primero de lo Familiar del Primer Departamento Judicial del Estado, relativo a dichas diligencias se fijó la suma de $40,000.00 (CUARENTA MIL PESOS, MONEDA NACIONAL) que el deudor alimentista debía empezar a depositar desde el mes de enero del año en curso.

DECIMO PRIMERO.- Por innumerables medios, el señor Manzanero intentó demostrar que la suscrita trabajaba y percibía ingresos económicos, lo cual es falso ya que por mi edad y mis condiciones, adicionado a las enormes influencias de mi esposo, me encontré con todas las puertas cerradas para conseguir un empleo que me permitiera mantenerme.

DECIMO SEGUNDO.- Mediante memorial de fecha quince de abril del año dos mil cinco, el señor Luis Antonio Rosales Herrera, ostentándose como apoderado de mi esposo, promovió Juicio Ordinario Civil de Divorcio acusándome de abandono de hogar, siendo que él fue quien me sacó de su casa y dio órdenes de no dejarme entrar ni siquiera por mis cosas de uso personal, además de alegar sevicia y malos tratos, mismas causales de divorcio que en mi caso no se actualizan, lo que fue debidamente expresado y fundamentado en el escrito de contestación de demanda. No omito manifestar que dicho juicio se encuentra radicado en el Juzgado TERCERO DE LO FAMILIAR bajo el número de expediente 387/2005.

DECIMO TERCERO.- De las constancias de dicho expediente se aprecia que el Juez del conocimiento ha tenido una marcada preferencia e interés por apoyar las pretensiones del promoverte de dicho proceso, ya que la demanda, contra las costumbres en casos similares, fue admitida y turnada al Juez que conoce de la misma con fecha dieciocho de abril, y en esa misma fecha se turnó a la C. Actuaria para su notificación y emplazamiento, logrando con dicha celeridad procesal burlar el pago de la pensión alimenticia decretada por la Juez Primero de lo Familiar, pues casi de inmediato también se fijó una pensión alimenticia de $15,000.00 (QUINCE MIL PESOS, MONEDA NACIONAL), siendo que aún cuando existían constancias en el expediente derivadas de lo resuelto por la Juez Primero Familiar respecto de la capacidad del deudor alimentista y de la necesidad de la suscrita, y de que la pensión correspondiente era por la suma de $40,000.00 (CUARENTA MIL PESOS, MONEDA NACIONAL), el Juez Tercero, sin fundamento legal alguno determinó que HABIA LA PRESUNCION DE QUE LA SUSCRITA DESEMPEÑA UN TRABAJO REMUNERADO, Y QUE POR LO TANTO NO NECESITO PENSION, siendo que de todas maneras, supuestamente a fin respetar mis derechos, DISMINUYO LA SUMA INICIALMENTE DECRETADA POR LA JUEZPRIMERO DE LO FAMILIAR.

DECIMO CUARTO.- Ha sido y sigue siendo evidente el interés parcial del Juez que conoce del asunto, interponiéndose inclusive la recusación con causa del mismo, la cual no fue admitida porque no otorgué garantía por el máximo de la multa a imponer en caso de ser ésta improcedente. Dicha garantía no fue pagada debido a que la suscrita no había recibido nada en concepto de pensión alimenticia hasta ese momento, por lo cual el poco dinero que podía obtener como ayuda por parte de mis familiares y amigos, era para solventar mis necesidades personales más apremiantes.

Por lo anterior, por este medio solicito su apoyo, misma solicitud que, reitero, es con la única finalidad de proteger mis derechos como mujer garantizándome un proceso judicial apegado a derecho, en donde prevalezca la justicia y la equidad, sin importar la condición económica, social o profesional de las partes que en él intervengan, ya que mi aún esposo al parecer únicamente me usó como uno más de los objetos que su dinero puede comprar y ahora pretende, con ayuda de las influencias que también su dinero ha comprado, pasar por alto mis derechos y mi dignidad como mujer.

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