Fueron casi seis meses de “in tervención” y una inversión de más de 50 millones de pesos pa ra que ahora el buque escuela y de investigación de la Universidad Nacional Autónoma de Mé xico (UNAM) obtuviera un “nue vo corazón”.

Con la renovación total a la que fue sometido y que incluye la colocación de una góndola que sostiene los más modernos sensores y un nuevo vestido de acero de 13 to neladas, El Puma está en condiciones de iniciar una travesía más, que consiste en levantar el primer ma pa orográfico del fondo del océano Pacífico.

Adolfo Gracia Gasca, director del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, refiere que la ecosonda, la primera en México de su tipo, permitirá levantar un mapa del fondo marino de for ma tridimensional.

En su conjunto, el equipo es utilizado en este momento por alrededor de 25 a 30 proyectos de investigación en el que parti cipan 60 investigadores y 120 estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado.

Adrián Cantú Alvarado, se gundo oficial de Cubierta —quien se incorporó a la tripula ción hace 15 años— relata desde el cuarto de mando que la nueva maquinaria con “Radar de Siste ma Arpa” se convierte en “los ojos de barco” en la noche y en el día, ya que le permite identificar las embarcaciones que se va en contrando a su camino.

Esa herramienta le permitirá “corretear” mejor a las ballenas. Una especie de jaripeo de ballenas en el mar, que realizan cada año con grupos multidisciplinarios de biólogos, químicos y ecólogos para tomar muestras de la condición física de los cetáceos a través de su sangre.

A lo largo de cuatro horas de recorrido por la embarcación, que partió a las diez de la mañana del Muelle de la Base Naval en Icacos, a tripulación y los investigadores mostraron cada espacio del barco que fue botado al mar en julio de 1980 y que pisó por primera vez aguas mexicanas la madrugada del 5 de diciembre de ese año, en Is la Cozumel, Quintana Roo.

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